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Mostrando entradas de 2014

El Buey bien solo se lame

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A VECES ME FASCINA EL SER HUMANO
Hay situaciones en las que me deja con la boca abierta a pesar de haberlas vivido infinitas veces, como si de tan reiteradas se me olvidase que sucedieron hace tal vez horas, y regresa a ocurrir en mis narices.
Y es esa reiteración o mi olvido, alguna de las dos, lo que termina fascinándome de esta especie; supuestamente evolucionada, pretendidamente adulta y crecida a través de milenios, no ha sabido aún entablar una comunicación fluida entre dos de sus pares.


El caso es que tu puedes, DEBES estar dispuesto a escuchar al otro en sus quejas y la retahíla de penas y sinsabores. Tienes una, casi obligación social tácita de colocar toda tu atención en el supuesto quejoso y desgraciado que se planta ante ti, con todo su cuerpo indicando un estado deplorable de angustias, depresiones, cargas emotivas, desastres económicos, sentimentales, frustraciones que van desde lo básico y sexual hasta lo profundo y existencial, complejos de un pasado oscuro o miedos treme…

El primer pacto.

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Transito la segunda década del siglo veintiuno. Estoy en una terraza de un restaurante en la costa del Mediterráneo, con él observando de modo pacífico desde su posición de todos los veranos; a veces me parece que es un gran animal en espera de la presa predilecta, pero es evidente que esta no está entre los veraneantes, sino en el invierno, pues es cuando despierta y arremete contra los espigones golpeando y enfurecido reclama algo que aún no comprendo que es. Le observado en sus muchas expresiones; después de Navidades, como si extrañase algún rito olvidado por el ser humano, él viene hasta aquí y embiste con toda sus fuerzas rugiendo y lanzando rocas sobre el paseo marítimo, como niño enojado con un berrinche temprano que se siente frustrado por el regalo que no ha recibido.

Los cielos se arremolinan, el viento sopla con fiereza, las nubes bajan sus colgajos en forma de tifones lejanos y los rayos se aproximan, mientras las olas crecen desde el horizonte, verdes oscuras, amenazantes…

La cajetilla de tabaco

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Llevo ocho años colocado. No es que sea un drogadicto callejero, es que estoy definitivamente adicto a las medicinas que tomo para mantenerme dentro de lo que se considera un estado normal de percepción de la realidad y coherente con las reglas de juego de esta sociedad.

En este tiempo la espiral en que estoy metido ha hecho que no pueda pasar más de veinticuatro horas sin estas malditas medicinas, caso contrario mi mente comienza un penoso camino de delirio y me adentro en un mundo completamente distinto al que se me somete a vivir. Porque mi verdadera realidad es otra. Pasan las horas, me olvido de tomar las nueve pastillas, se abre la ventana con una sensación leve de angustia. La ventana se hace más grande al cabo de una hora, ya la angustia ha dado paso al mal humor, la irritabilidad, al agobio sinsentido, al cansancio pesado y doloroso. Ya no es una ventana, es un orificio enorme por donde puede pasar una manada de elefantes, han transcurrido tres horas del límite de las veinticuatro…

El Pez y la Era de la Comunicación.

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“El pez por la boca muere” No es tan así si lo analizamos como suceden las cosas. El pez nada en su medio y es atraído por un artificio, el anzuelo con una apetitosa carnada que le incita a comérselo. Una vez que lo intenta tragar, el cordel “avisa” al pescador que alguien ha comenzado a comer la carnada, por lo que da un tirón que provoca que el anzuelo se deslice en la boca entrecerrada del animal y termine clavado en alguna parte de esta; preso del artificio es izado por el pescador y el pez se convierte en pescado, aunque todavía vivo. Pasan varios minutos para que esa transformación finalice y dé, como consecuencia la muerte del animal; por lo que el pez muere de asfixia al no poder procesar el agua que debería estar entrando en sus branquias. Al fin, “El pez por sus branquias muere” y ese sería el auténtico refrán. Pero no era la cuestión el desmenuzar el dicho, lo que me lleva a escribir sobre esto, sino la implicancia del hecho con nuestra actual travesía por la Era de la Comunic…

LA IGNORANCIA FELIZ.

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“ella no sabía que para que el sol brillase al día siguiente, antes debía ocultarse” “él no sabía que los frutos que comía tenían en sí mismos las semillas que darían más adelante, y gracias a estar en la tierra, nuevas plantas que otra vez ofrecerían sus manjares al alcance de su mano” “ella no sabía de las diferencias sociales porque no había una sociedad que la rigiera con normas y leyes” “él no sabía de matar porque no necesitaba hacerlo para su sustento y por lo tanto la violencia no yacía en sí mismo”
Dicen los Libros Sagrados, esos que se transmitieron de boca en boca, que se cantaron para que perdurasen en la memoria de la gente, que luego fueron escritos con las interpretaciones de la época y bajo las circunstancias sociales, políticas, económicas, militares y sobre todo religiosas en que se hallaban los encargados de la tarea, que así se vivió en los primero tiempos de la humanidad, cuando un Dios o Creador tenía contacto directo con sus creaturas. Se busque donde se quiera, en …

Los corruptos no son gente honrada

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Los corruptos no son gente honrada Escrito por Javier Saura Vílchez (con notas de Enrique Mondaini Ludueña)


Las noticias sobre corrupción y abusos de poder se han convertido en el pan de cada día de los noticiarios. Los ciudadanos de a pie se asombran (cada vez menos) de hasta dónde llega el descaro de algunos personajes en los que confiaron para que velaran por sus intereses y que deberían ser el ejemplo de la sociedad. Los corruptos no son gente honrada. Esto es evidente, pero parece que a fuerza de hablar de la corrupción y de sus efectos nos olvidamos de que los corruptos son PERSONAS AMORALES: SIN-MORAL o sin valores sociales de convivencia y solidaridad. Con otras palabras: son unos egoístas, sinvergüenzas e hipócritas.
La sociedad ha perdido el control En un interesante artículo aparecido en el diario El País, de fecha 3 de diciembre de 2013, titulado “Los defraudadores son gente seria” y cuya versión abreviada se puede leer en digital (economía.elpais.com/economía/2013/12/02/actual…