Nunca quieto, siempre en movimiento

Es posible que el tiempo pase y con ello las ganas de hacer y evolucionar, pero si se mantiene la mente ocupada con un proyecto, una idea, una ilusión, el tiempo se detiene y a veces hasta regresa a los años dorados en que tenñiamos todas las fuerzas y el futuro era algo por hacerse por completo.
Hace unos meses llegó por correos mi carné de discapacitado con la minusvalía de más del 33%, tengo casi 63 años, un cuadro clínico complejo entre las enfermedades que aquejan como el Parkinson y la Esclerosis Múltiple, conjuntamente con una afección cardiáca. Esto no me impide que lleve una vida activa, escribo cuentos y novelas que voy publicando a medida que puedo, me presneto en variuo certámenes con mis escritos, pero además tengo mis aficiones, como un huerto en el patio donde la tierra es la pero que he conocido que sin embrago da sus frutos, una mesa convertida en mi taller de donde saco mis herramientas y juguetes. 
La mecánica, junto a la pintura y la escritura son mis grandes vocaciones y cuando las manos se niegan a hacer lo que les mando, es cuando más frustrado me siento, pero eso no hace que deje de intentar ir un poco más allá todos los días. 
Como muestra de ello les presento mis juguetes, son herramientas que he hecho con madera que saco de los contenedores y los pallet que los albañiles dejan en desuso. Con esa materia prima he construido desde un simple porta escobas hasta una prensa de carpintero.
Las creaciones no son sofisticadas, más se parecen a la edad de piedra, pero sí son eficaces, cumplen con la función con que fueron creadas. 
Un torno con la ayuda del taladro electrico, la prensa con un gato del coche o la morsa o prensa para madera, esto es el fruto de no estar quieto, no deja rque el tiempò nos marque el destino, ese que sigue siendo incierto mientras nos mantengamos en movimiento.








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